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Pipiolas lanzan su segundo álbum y actuarán en Sala Changó

Pipiolas publican su segundo disco, titulado simplemente PIPIOLAS, y confirman nueva fecha en Madrid para presentarlo en directo. El álbum, disponible desde el 20 de marzo, marca una nueva etapa para el dúo formado por Paula y Adriana.


Un segundo disco que redefine el proyecto

Tras su debut con No Hay Un Dios, Pipiolas regresan con un álbum homónimo que funciona como declaración de identidad. Lejos de un conjunto de canciones aisladas, el disco plantea un bloque coherente que responde a un momento vital concreto.

En este nuevo trabajo, el dúo aborda una etapa más consciente y menos ingenua, tanto en lo personal como en lo artístico. Las canciones giran en torno a temas como la ansiedad, la exposición o la relación con el entorno, manteniendo una narrativa que atraviesa todo el álbum.

Musicalmente, el proyecto sigue moviéndose en un pop de referencias claras —de Mecano a Bananarama, pasando por Madonna o el europop— con una producción que refuerza ese equilibrio entre melodía accesible y carga emocional.

Del discurso generacional al directo

El disco recoge también una voz generacional que se mueve entre la ironía y el desencanto, con letras que abordan la salud mental, las relaciones o la sensación de estar desubicado en un contexto cada vez más exigente.

Todo ese universo se traslada ahora al directo, con una fecha ya confirmada en Madrid. Pipiolas presentarán el álbum el próximo 8 de mayo en la Sala Changó, en un concierto que servirá como puesta en escena de esta nueva etapa.

Antes, el proyecto ya tuvo un primer contacto con el público en la ciudad con una firma de discos en marzo, reforzando ese vínculo con Madrid como una de sus plazas clave.


Un sonido que mira atrás para avanzar

El álbum combina referencias reconocibles del pop con una ejecución actual, en la que conviven elementos bailables con momentos más introspectivos. La apertura con una versión de My Favorite Things marca ese contraste entre lo reconocible y lo reinterpretado.

Con producción de Vau Boy y masterización de Xavier Alarcón, el disco mantiene una línea clara: canciones pensadas para ser escuchadas en conjunto, más allá del consumo fragmentado habitual.

Este segundo trabajo confirma una evolución dentro del proyecto, consolidando una identidad que se apoya tanto en lo musical como en el relato que construyen alrededor de sus canciones.

Crear sin certezas: el punto de partida del disco

Si el disco se presenta como una afirmación de identidad, su origen no fue precisamente claro. Pipiolas explican que ese arranque desde la duda forma parte del propio proceso: nunca se llega a decir todo, entre otras cosas porque lo que se quiere decir también cambia.

De ahí surge una idea que atraviesa el álbum: empezar incluso cuando no hay una dirección definida. “A veces con incertidumbre, a veces con miedo, a veces con expectativas”, explican sobre ese momento inicial.

En ese proceso, los referentes no funcionan como una lista cerrada, sino como un imaginario en constante movimiento. Hablan de influencias que fluctúan, aunque coinciden en un rasgo común: artistas con libertad creativa. Entre ellas, Paula menciona a Sophie Calle como una referencia actual, mientras que Adriana apunta hacia dentro: la propia dinámica entre ambas forma parte del sistema de influencias del proyecto.

Contradicción, exposición y relato

El disco se mueve entre extremos: momentos más introspectivos conviven con otros más directos y expuestos. Lejos de intentar resolver esa tensión, el dúo la asume como parte natural del proyecto. Las canciones, explican, dejan de pertenecerles una vez se publican, y esa contradicción no busca interpretarse, sino aceptarse.

Ese enfoque conecta con su forma de entender la creación: una narrativa que no es lineal ni cerrada, sino cambiante. Algo que también se traslada a cómo construyen su identidad artística, donde lo emocional y lo performativo conviven sin jerarquías claras.

En ese sentido, su vínculo con la interpretación sigue presente. La formación teatral influye tanto en la escritura como en la forma de pensar las canciones. No es solo una cuestión estética: forma parte de la estructura del proyecto, hasta el punto de que algunos textos propios han sido leídos como referencias externas.

Madrid como contexto natural

En paralelo, su relación con Madrid aparece desde lo cotidiano. Si tuvieran que traducir su universo a un plan concreto en la ciudad, lo reducen a una fórmula sencilla: amigas, teatro, conciertos y vinitos, en cualquier orden.

También hay lugares concretos que forman parte de ese imaginario. Las Vistillas, en el caso de Paula, o una zona concreta del Retiro para Adriana. Espacios abiertos, reconocibles, que funcionan como extensión natural de ese relato generacional que atraviesa el proyecto.

Con disco nuevo y fecha en Madrid, Pipiolas entran en una fase más definida, donde el proyecto deja de presentarse para empezar a afirmarse.

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