
NOKTA Gallery aterriza en Usera: un nuevo punto para el arte contemporáneo
Usera suma un nuevo espacio a su efervescente mapa cultural. Desde el 26 de febrero, NOKTA Gallery abre sus puertas en la calle Carmen Bruguera, 8, con la intención clara de convertirse en algo más que una galería: un punto de encuentro para el arte contemporáneo en el barrio.
No es casualidad que se llame “NOKTA”. El término procede del árabe nuqta (نقطة), que significa “punto”: ese instante de luz donde comienza una idea, donde algo arranca. Bajo la dirección de Sergio García Bayón, el proyecto nace con vocación de dinamizar la vida cultural de Usera y hacer el arte accesible a todo tipo de público.
Y para empezar, lo hace con una declaración de intenciones.
“Las bromas bárbaras”: deformar para mirar mejor
La galería se inaugura con “Las bromas bárbaras”, la primera exposición individual en Madrid del escultor asturiano Kiko Miyares (Llanes, 1977), que podrá visitarse hasta el 30 de abril.
El eje del proyecto es la pintura como lenguaje expansivo —abierto a la escultura, el vídeo o la instalación—, pero en esta ocasión la madera es la gran protagonista. Miyares presenta un conjunto de esculturas talladas a partir de bloques macizos en las que la deformación y el humor articulan un lenguaje propio.

Sus piezas parten de iconografías reconocibles, imágenes que forman parte de nuestra memoria colectiva. Pero algo ocurre: se distorsionan, se retuercen, se alteran. Y ahí empieza el juego.
“El universo que represento en mis obras es un mundo controvertido”, explica el artista. “Es un colonialismo de la cultura popular que invade todos los países, que llega a todo el mundo y altera las culturas de cada lugar”.
Para Miyares, muchas de las historias que consumimos generación tras generación han sido filtradas, moldeadas y adaptadas bajo intereses muy concretos. En ese proceso, otras narrativas locales —importantes y propias— quedan desplazadas. Su trabajo dialoga con esa tensión.
Alterar la representación como acto de liberación
La deformación no es solo un recurso estético en su obra: es casi una postura vital.
“Hace unos años llegué a una conclusión: no puedes alterar la realidad, pero puedes alterar su representación”, cuenta. Lo que comenzó como una reflexión personal terminó convirtiéndose en una vía de liberación y en la puerta para conectar con el público.
En la historia del arte, la deformación ha estado ligada a la perturbación —ahí está El Grito de Munch como ejemplo paradigmático—. Pero en el caso de Miyares, además del trasfondo conceptual, hay una dimensión perceptiva muy clara: nuestro ojo no puede evitar mirar aquello que se sale de la norma.
La anamorfosis —técnica central en la muestra— y las distorsiones ópticas activan la atención del espectador casi de manera involuntaria. Y para el artista, esa capacidad del arte de atraer, de llamar, de generar fricción visual, es esencial.
Una experiencia agridulce (y necesaria)
Las piezas de “Las bromas bárbaras” son coloridas, reconocibles, incluso familiares. Pero la comodidad dura poco.
“Quiero que el visitante se lleve una sensación agridulce”, explica Miyares. “Las formas y colores están dentro de su visión, pero al final no es la comodidad total”.
Esa incomodidad sutil es, precisamente, el espacio donde se abre la reflexión: ¿qué estamos viendo realmente? ¿Qué recordamos? ¿Quién ha construido esas imágenes que creemos universales?
La exposición cuenta además con un texto curatorial de Juan Llano Borbolla y marca el inicio de un programa que apostará por artistas internacionales de media y nueva carrera.
Un nuevo polo artístico en Usera
NOKTA Gallery no llega sola. La inauguración contó con la colaboración de Dai Gelato y Trivio Group, que acompañaron la velada con helados artesanales y palomitas gourmet, sumando un componente experiencial a la cita artística.
Pero más allá del evento, la intención es clara: dialogar con el contexto urbano y social del barrio y contribuir a consolidar Usera como uno de los polos artísticos emergentes de Madrid.
La galería abre los miércoles de 16:00 a 18:00 y de jueves a sábado de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. La entrada es gratuita.
Un nuevo punto en el mapa cultural de la ciudad. O, como dirían ellos, un nuevo comienzo.
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