Siempre imagino espectáculos que me gustaría ver o piezas que creo que alguien va a necesitar ver para tener una pequeña revelación, una firme posibilidad o simplemente para sentir un instante de comunión y belleza. En esta Jácara de los cuerpos imposibles tomo como propia la misión de ir hacia nuestro pasado y ensanchar la historia, abrir huecos y conectar los puntos entre épocas como manifiesto vivo para toda la humanidad de buen corazón que entienda que hay personas que vivimos en las grietas intentado entendernos en un mundo que parece no narrarnos, pero en el que, sin embargo, siempre hemos estado. Hoy tomamos forma, desafiamos la materia y el tiempo en un cabaré sicalíptico escrito por Ruth Rubio e hilvanado por escenas de autores y autoras del Siglo de Oro que nos han dejado un legado inmenso a todas las parias que hoy nos vemos reflejadas en sus versos, que tomamos como nuestros hoy en este puente entre el pasado y el futuro. Solo somos eso, un puente que conecta emociones y cuerpos que alguna vez dijeron que eran imposibles, que no existían, que eran animales mitológicos y que, sin embargo, hoy están frente a ti. Respirando. Bailando. Siendo libres. Imagen de cartel: Alberto Velasco en la obra Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda, de Juan Sánchez Cotán. Por cortesía del Museo Nacional del Prado. Fotografía de Sergio Parra