El caballero de Olmedo es, sin duda, uno de los textos más hermosamente poéticos de nuestro Siglo de Oro. Estrenada en 1620, los espectadores asistían a una especie de crónica de una muerte anunciada en la que, desde el inicio, conocían más que los personajes mismos, por lo que esa suerte de fatalidad, de destino terrible e inexorable, generaba una profunda inquietud. Lo que comienza siendo un cuento amable, una aparentemente previsible historia de amor, con sus lances, su criado gracioso, sus divertidos engaños y disfraces, poco a poco se va enturbiando hasta convertirse en un angustioso y siniestro cuento de miedo. Pero nosotros, el público, eso ya lo sabíamos. Más de cuatrocientos años después los espectadores continuamos siendo cómplices, continuamos compartiendo un secreto en el que está encerrado el destino de los personajes, pero también conocemos muchas más cosas que en 1620 estaban por suceder. ¿Cómo no volver a Olmedo con todo ese arsenal de conocimiento contemporáneo? Imagen de cartel: Victor Sáinz en la obra Gonzalo de Vilches, I conde de Vilches, atribuido a John Phillip. Por cortesía del Museo Nacional del Prado. Fotografía de Sergio Parra
Duración: 120 min.
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